Historia
Alebrijes: qué son, su origen y cómo hacer uno de papel maché
Los alebrijes son criaturas fantásticas de la artesanía mexicana. Conoce su origen, las dos tradiciones y cómo hacer uno pequeño de papel maché.
Equipo de Alfarería en Casa · · 6 min de lectura

Un alebrije es una criatura fantástica de la artesanía mexicana: un cuerpo que mezcla partes de varios animales, pintado con colores muy vivos y patrones densos de puntos, líneas, zigzags y flores. Se elabora de dos maneras principales: en cartonería, con papel y cartón, y en madera tallada y pintada.
En esta guía verás qué los distingue, de dónde se dice que vienen y cómo hacer uno pequeño de papel maché en casa o en el aula. Es una tradición viva, así que al final también encontrarás cómo apoyar a quienes viven de ella.
Qué son los alebrijes
Lo que define a un alebrije es la imaginación: un cuerpo de jaguar con alas, cola de serpiente y cuernos de ciervo es perfectamente normal en este mundo. Cada artesano inventa sus criaturas, por eso no hay dos iguales. La pintura es la otra seña de identidad: superficies cubiertas de motivos pequeños, repetidos con paciencia, con contornos en negro o en blanco que hacen resaltar los colores.
Origen: lo que se cuenta y lo que conviene decir con cuidado
Según la historia más repetida, el primer alebrije lo hizo el cartonero Pedro Linares López en la Ciudad de México hacia la década de 1930. Se cuenta que, enfermo y con fiebre, soñó con criaturas extrañas que gritaban una palabra, “alebrije”, y que al recuperarse las modeló en cartonería para no olvidarlas. Es un relato muy conocido, y como casi toda historia de origen popular conviene tomarlo como la versión más extendida, no como un dato cerrado.
La tradición de madera tallada y pintada se desarrolló en Oaxaca más tarde. Los lugares que se nombran con más frecuencia son San Martín Tilcajete y Arrazola, y se suele mencionar la madera de copal para tallar. También se citan nombres de artesanos pioneros, como Manuel Jiménez, aunque los detalles de quién hizo qué y cuándo los estudian historiadores y museos, y varían según la fuente.
Hoy conviven ambas tradiciones, con familias y talleres que llevan generaciones trabajando.
Cartonería y madera tallada
| Papel maché (cartonería) | Madera tallada | |
|---|---|---|
| Material | Papel, cartón, engrudo y estructura | Madera, a menudo de copal |
| Cómo se hace | Se modela por capas sobre una estructura | Se talla con machete y gubias, se lija y se pinta |
| Peso | Muy ligero | Más pesado |
| Lugar con el que se asocia | Ciudad de México | Oaxaca (San Martín Tilcajete, Arrazola) |
| Acabado | Base blanca, pintura y barniz | Pintura, a veces con base previa |
Si quieres entender la técnica de papel con más profundidad, la guía de la cartonería mexicana explica la estructura, las capas y el acabado. Para el contexto más amplio del trabajo manual en el país, visita la historia de la alfarería mexicana.
Cómo hacer un alebrije pequeño de papel maché
Planea un alebrije de unos 15 a 20 cm. Si es la primera vez, elige una forma sencilla: cuerpo, cabeza, cuatro patas y una cola.
Materiales
- Alambre flexible o cartón fino, y cinta de enmascarar.
- Papel de periódico en tiras de 2 a 3 cm de ancho.
- Engrudo (harina y agua) o pegamento blanco escolar diluido con agua. Las recetas de masas caseras incluyen el engrudo y otras mezclas, y la guía del papel maché detalla los materiales.
- Lija fina, gesso o pintura acrílica blanca, lápiz, pinturas acrílicas, pinceles finos y barniz.
Pasos
- Arma la estructura. Con alambre, forma el esqueleto: cuerpo, patas, cuello y cola. Si prefieres cartón, corta y enrolla piezas y únelas con cinta. Cubre las puntas del alambre con cinta, doblándolas hacia dentro, porque quedan filosas.
- Dale volumen. Arruga papel y fíjalo con cinta para engrosar el cuerpo y la cabeza. Aún no necesitas detalles.
- Pega la primera capa. Moja cada tira en el engrudo, pasa los dedos para retirar el exceso y colócala sobre la estructura, alisando. La primera capa debe quedar bien adherida.
- Haz de 3 a 4 capas. Alterna la dirección de las tiras. Añade orejas, cuernos o alas de cartón antes de la última capa. Deja que cada capa pierda humedad antes de seguir.
- Seca por completo. Déjalo en un lugar ventilado, a la sombra. Puede tardar de uno a varios días, según el grosor y la humedad. Si queda humedad dentro, puede aparecer moho.
- Lija y prepara. Pasa la lija suave para quitar rebabas y aplica una o dos manos de base blanca, dejando secar entre ellas.
- Dibuja el diseño. Con lápiz, marca las zonas de color y los patrones: puntos, líneas, zigzags, flores y escamas.
- Pinta. Empieza por las áreas grandes y deja los detalles finos para el final. Cada color debe estar seco antes de pintar al lado.
- Perfila. Remarca los motivos en negro o blanco con un pincel fino. Este paso da el aspecto característico.
- Barniza. Aplica el barniz en una zona ventilada y sigue las instrucciones del fabricante. Si necesitas ayuda para elegirlo, mira la guía del barniz para arcilla de secado al aire, que también sirve de referencia para pintar sobre este tipo de piezas.
Seguridad
- El alambre corta y pincha: manéjalo con cuidado, cubre las puntas y usa guantes si hace falta.
- El pegamento blanco no es para comer ni para llevarse a la boca. Lávate las manos tras trabajar.
- Barniza y pinta con ventanas abiertas, lejos de llamas, y no respires los vapores de barnices en spray.
Ideas para los patrones
Los motivos se repiten por zonas, y conviene no llenarlo todo a la vez. Prueba una zona de puntos de distintos tamaños en el lomo, líneas onduladas en las patas, escamas o pétalos en la cola, y círculos concéntricos en los ojos o las alas. Usa un lápiz de punta o la parte trasera de un pincel para hacer puntos regulares, mojándolos en pintura. Alterna colores cálidos y fríos para que cada motivo se distinga del vecino, y deja secar cada capa antes de pintar encima. Un fallo se corrige con una nueva capa del color base, así que no hace falta empezar de cero.
Con niños y en proyectos escolares
Es una actividad muy buena para el aula porque cada niño inventa su criatura. Funciona mejor si el adulto prepara la estructura (o se usa solo cartón y cinta, sin alambre) y los niños hacen las capas y la pintura. Para una clase, planea al menos dos sesiones separadas por varios días de secado. Si trabajas con grupos pequeños, hay más ideas en la sección de alfarería para niños.
Pídeles que inventen un nombre y una historia para su criatura: ayuda a que entiendan que el alebrije nace de la imaginación y de una tradición concreta.
Respeto por una tradición viva
Los alebrijes son arte popular que mucha gente vive de hacer. Hacer uno en casa es una forma de acercarte y aprender, pero no es lo mismo que una pieza de un artesano. Si quieres tener uno, lo mejor es comprarlo a quien lo elabora: en ferias, talleres y comunidades que lo producen. Y si compartes tu propia versión, menciona de dónde viene la técnica.
Preguntas frecuentes
¿Qué es un alebrije?
Es una figura fantástica de la artesanía mexicana que combina rasgos de varios animales y se pinta con colores intensos y patrones muy detallados. Se hace sobre todo de dos maneras: en cartonería y en madera tallada.
¿Dónde se originaron los alebrijes?
Según la historia más repetida, el cartonero Pedro Linares López los creó en la Ciudad de México hacia la década de 1930. La tradición de madera tallada y pintada de Oaxaca se desarrolló después, y también tiene sus propios artesanos y familias.
¿Cuál es la diferencia entre un alebrije de cartonería y uno de madera?
El de cartonería se modela con papel, cartón y engrudo sobre una estructura, y es ligero. El de madera se talla en una sola pieza o en partes y se pinta después. Cada técnica tiene su propia tradición y sus propios talleres.
¿Qué materiales necesito para hacer un alebrije de papel maché?
Alambre o cartón con cinta de enmascarar para la estructura, tiras de papel, engrudo o pegamento blanco diluido, base blanca, pintura acrílica, pinceles finos y barniz. Con niños, el alambre lo manipula siempre un adulto.
¿Cómo puedo apoyar a quienes hacen alebrijes?
Compra directamente a los artesanos o en ferias y talleres donde se pueda conocer a quien los elabora, y menciona la tradición de origen si compartes tu propia versión. Una pieza hecha por ti es un ejercicio, no sustituye su oficio.
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