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Alfarería en Casa

Cerámica: qué es, tipos y cómo se hace

La cerámica es todo objeto hecho de arcilla y endurecido al fuego; repasamos sus familias, las fases de cocción y cómo decorarla.

· 9 min de lectura

Platos de cerámica decorados de colores sobre una mesa

Cerámica es todo objeto fabricado con arcilla y endurecido con calor. Dentro de ese término caben una teja, un plato de loza, una taza de gres y una pieza de porcelana translúcida. Lo que cambia entre ellas es el tipo de arcilla, la temperatura de cocción y el acabado.

Esta guía te da el mapa general: qué familias hay, cómo se cuece una pieza y de qué maneras se decora, con enlaces a las páginas donde cada tema se explica a fondo.

Cerámica y alfarería

Los dos términos se usan casi como sinónimos. Alfarería remite al oficio artesanal con barro y a las piezas tradicionales; cerámica es el concepto más amplio. Si quieres la parte de oficio y de proceso básico, empieza por qué es la alfarería.

En la práctica, la palabra cerámica también cubre materiales que no se ven como “artesanía”: ladrillos, azulejos, sanitarios o piezas técnicas. Todos comparten la misma idea de fondo, que es transformar con calor un material que antes era moldeable. En esta guía nos centramos en la cerámica que se modela y se cuece para hacer objetos, que es la que te interesa si quieres practicar en casa.

Las grandes familias de cerámica

Familia Rasgos generales Uso habitual
Terracota Barro poroso, color rojizo o anaranjado, cocción a temperatura relativamente baja Macetas, tejas, jarrones, figuras
Loza Pasta porosa y clara, casi siempre esmaltada Vajilla y azulejos
Gres Pasta densa y resistente, cocción a alta temperatura Tazas, vajilla, piezas utilitarias
Porcelana Pasta blanca, fina y muy dura, a veces translúcida Vajilla fina, piezas decorativas

Las temperaturas exactas dependen de cada arcilla y esmalte, así que fíjate siempre en la ficha técnica del fabricante.

Una forma útil de ordenar las familias es por la temperatura de cocción. La terracota y la loza se cuecen a temperaturas más bajas y quedan más porosas, por eso casi siempre llevan esmalte si van a contener líquidos. El gres y la porcelana se cuecen más alto: la pasta se densifica, absorbe muy poca agua y la pieza resulta más dura. Más temperatura no significa mejor material, sino otro comportamiento y otros usos. La terracota, por ejemplo, es ideal para una maceta porque transpira, mientras que una taza pide una pasta cerrada y un esmalte apto para alimentos.

  • La terracota es la más antigua y la más cercana al barro natural.
  • La loza es la base de gran parte de la vajilla tradicional. Si dudas con la siguiente, lee la diferencia entre loza y porcelana.
  • La porcelana exige una pasta muy pura y una cocción alta, y es la más exigente de trabajar.

Para elegir material según tu proyecto, consulta el apartado de materiales.

Cómo se hace una pieza cerámica

  1. Modelado. A mano, en torno o con molde. Si te interesa el molde, tienes la guía para hacer un molde de yeso para cerámica.
  2. Secado. La pieza pierde el agua lentamente hasta quedar “cuero” y después seca del todo. Con prisa, se agrieta.
  3. Primera cocción o bizcocho. La pieza queda dura pero porosa.
  4. Esmaltado o pintado. Se aplica esmalte, engobe u otra decoración sobre el bizcocho.
  5. Segunda cocción. El esmalte se funde y sella la superficie.

Las cocciones se hacen en un horno de cerámica o en un taller que ofrezca el servicio. Un horno necesita instalación eléctrica adecuada y buena ventilación.

Las etapas del secado

Antes de cocer, la pieza pasa por varios estados. Recién hecha está blanda; al perder agua llega al punto llamado “cuero”, en el que se puede pulir, añadir asas o grabar. Después seca del todo y se vuelve blanquecina y frágil, la llamada fase de “hueso seco”. Solo entonces puede entrar en el horno. Si todavía conserva humedad, el agua se convierte en vapor al calentarse y la pieza puede estallar.

Para que el secado sea parejo, deja la pieza lejos de corrientes de aire, del sol directo y de radiadores. Cubrirla con una bolsa floja el primer día ayuda si tiene partes de grosor distinto, como un cuerpo con asas. Las uniones mal hechas y los grosores desiguales son lo que más agrieta, así que alisa bien las juntas.

Qué ocurre en el horno

La primera cocción elimina el agua química de la arcilla y la transforma de forma irreversible, de modo que ya no se disuelve al mojarla. En la segunda, el esmalte se funde y forma una capa vítrea. Cada arcilla y cada esmalte tienen su rango de temperatura y su programa de cocción, así que sigue siempre la ficha del proveedor. Las cocciones se controlan con un termostato o programador, y el horno debe ir en un espacio ventilado.

Dentro del horno, las piezas se colocan con espacio entre ellas para que el calor circule. En la cocción de bizcocho pueden ir muy juntas, pero con esmalte no deben tocarse entre sí ni apoyar en la placa con el esmalte de la base, porque el vidriado fundido las pegaría. Por eso se limpia el pie de cada pieza antes de meterla. Y cuando acaba el programa, el horno se deja enfriar del todo antes de abrirlo: un enfriamiento brusco puede agrietar las piezas.

Decorar la cerámica

Hay muchas vías, desde la más sencilla hasta las más técnicas:

Además de las técnicas, hay una forma de mirar la cerámica que influye mucho en cómo se trabaja. La filosofía del wabi-sabi valora lo imperfecto y lo hecho a mano.

Conviene saber en qué momento se decora cada cosa. Los engobes (arcilla líquida de color) suelen aplicarse con la pieza todavía en estado cuero o en bizcocho; los esmaltes, sobre bizcocho; y las pinturas de acabado, sobre la pieza ya cocida y sin pretensión de uso alimentario salvo que el fabricante indique lo contrario. Haz siempre una prueba pequeña: el color de un esmalte antes de cocer casi nunca se parece al resultado final.

Cerámica de uso alimentario

No toda la cerámica es apta para comer. Una pieza para vajilla debe estar completamente cocida a la temperatura que pide su arcilla y llevar un esmalte indicado como apto para alimentos por su fabricante. La terracota sin esmaltar es porosa y absorbe líquidos. La arcilla de secado al aire y la polimérica no son aptas para alimentos, aunque se barnicen.

Si dudas de una pieza, no la uses para comida. Las piezas antiguas o de origen desconocido pueden llevar esmaltes de composición incierta, y un esmalte mal cocido puede dejar pasar sustancias al alimento. Para vajilla propia, usa arcilla y esmalte pensados para ese fin, respeta las temperaturas de la ficha técnica y comprueba que la superficie queda lisa, brillante y sin grietas ni zonas rugosas en el interior.

La cerámica en casa y en la decoración

La cerámica no solo se hace: también se usa para decorar. Las grandes tinajas de barro funcionan muy bien en casa y en jardín, y tienen un lugar propio entre las piezas de siempre.

Errores habituales al empezar

  • Cocer con humedad. La pieza parece seca por fuera pero conserva agua en el interior y estalla. Espera más de lo que te parezca necesario.
  • Paredes demasiado gruesas o desiguales. Secan mal y se agrietan. Mejor piezas finas y parejas.
  • Esmalte demasiado espeso o aplicado sin remover. Provoca zonas opacas, gotas o desconchones. Sigue la dilución que indique el fabricante.

Siguiente paso

Si ya sabes qué quieres hacer, revisa el catálogo de técnicas de cerámica y elige la que mejor encaje con tu nivel y con el equipo del que dispongas.

Si piensas vender tus piezas, la calculadora de precio para cerámica y artesanía te ayuda a poner en orden costes, tiempo y margen. Y en la sección de herramientas y calculadoras tienes el resto de utilidades.

Cuando una pieza se rompe, antes de tirarla mira cómo pegar cerámica rota según el uso que le quieras dar. Y para conocer una de las grandes tradiciones de loza esmaltada, repasa la cerámica de Talavera.

Si te falta inspiración para decorar, la lista de ideas para pintar cerámica reúne diseños sencillos para tazas, platos y cuencos.

Para pintar piezas ya hechas tienes la guía de figuras de cerámica para pintar, y si buscas qué fabricar, la lista de ideas para hacer en cerámica. También puedes aprender a reconocer la cerámica artesanal frente a la industrial, y a distinguir la cerámica de verdad de las sartenes de cerámica, que son otra cosa. En Navidad, las figuras de belén de barro son una tradición alfarera en sí misma: la guía cuenta de dónde vienen, cómo elegirlas y cómo modelar las tuyas.

Si quieres renovar azulejos en lugar de piezas, la guía para pintar azulejos explica qué pintura usar, cómo prepararlos y qué límites tiene. Para elegir el producto según la zona, la guía de pintura para azulejos compara los tipos y lo que necesitas comprar. Y si quieres decorar algo más pequeño, en tazas para pintar tienes qué tazas y rotuladores elegir y cómo fijar el dibujo.

Y si buscas datos concretos sobre el sector (industria azulejera, comercio mundial, artesanía en México y patrimonio), están reunidos en las estadísticas de cerámica y artesanía.

Para el día a día, tienes la guía para elegir tazas de cerámica según material, uso y cuidados.

Y la de platos de cerámica, con sus formas, usos y cómo cuidarlos.

Si buscas piezas para plantas, lee cómo elegir y cuidar macetas de cerámica.

Preguntas frecuentes

¿Qué es la cerámica?

Es el conjunto de objetos hechos con arcilla u otros materiales inorgánicos no metálicos que se endurecen con calor. Incluye desde un ladrillo hasta una pieza de porcelana fina.

¿Qué tipos de cerámica hay?

Las familias principales son la terracota, la loza, el gres y la porcelana. Se distinguen por la arcilla, la temperatura de cocción y lo poroso o resistente que queda el material.

¿Qué es el bizcocho en cerámica?

Es la pieza después de la primera cocción, sin esmalte. Está dura pero todavía es porosa, y es el punto en el que se suele esmaltar o pintar.

¿Cuántas cocciones necesita una pieza esmaltada?

Lo habitual son dos: una primera cocción (bizcocho) y una segunda tras aplicar el esmalte. Algunas técnicas cuecen en una sola vez; revisa siempre la ficha del esmalte y de la arcilla.

¿Se puede hacer cerámica sin horno?

Sí, con arcilla de secado al aire o polimérica, aunque no tendrá la dureza ni la resistencia al agua de la cerámica cocida. Para vajilla de uso diario hace falta cocer.